Cuando tus quejas son más numerosas que tu alabanza, tu motivación será tan pobre como la de uno que no conoce a Dios. Encarcela tus quejas y libera tu alabanza y verás la provisión de Dios asomarse a tus puertas. Hoy camina en la verdad y desecha la mentira. Cuando no tengas nada bueno que decir mejor aprende a silbar.
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